Casa sobre la loma: Recorrido y aparición

Lugar: Curacautín, Chile
Año: 2019
Estado: Construida
Programa: Vivienda
Fotografía: Mijaíl Jara

Casa sobre la loma: recorrido y aparición

La casa se sitúa sobre una loma en el sector rural de Lefuco, a los pies del cerro Hueñivales. Desde esta posición elevada, el terreno se abre hacia el horizonte de volcanes y define una condición de exposición, donde la pendiente, el viento y la distancia se vuelven parte del habitar.

El acceso a la parcela se produce desde la parte baja de la loma. A partir de allí, un camino interno asciende rodeando el terreno, acompañando la pendiente en una vuelta amplia y continua. Durante ese recorrido, la vivienda aparece y desaparece, hasta que, al completar el ascenso, se presenta lateralmente en la cota superior. La llegada no es directa, sino construida a través del rodeo.

El proyecto se apoya en una obra de fundaciones preexistente, que definía un perímetro y una primera relación con el suelo. En lugar de corregirla, la propuesta la asume como punto de partida, continuando y ajustando ese impulso de implantación inicial.

Pensada como un refugio familiar, la casa organiza un espacio interior continuo, donde la vida en común se reúne y se expande. El ingreso no es inmediato: el espacio se tensiona en una rampa que desciende, acompañada por un muro de madera que contiene, del otro lado, una escalera que permanece oculta. Este descenso conduce a la aparición de un espacio principal en triple altura, donde la inclinación de la cubierta amplifica la dimensión interior.
Un espacio, de carácter galponero, donde la vida común se concentra en relación directa con el horizonte y los atardeceres sobre la cordillera. A medida que se recorre, el espacio no se revela de una sola vez: se oculta y reaparece. Desde la escalera, el recorrido se retira del ámbito principal para luego volver a abrirse sobre él desde un nivel superior. Algo similar ocurre en la circulación interior, donde el desplazamiento lateral conduce nuevamente a su aparición desde la cocina.

El volumen se consolida como una pieza única, donde estructura y envolvente definen la espacialidad interior. La cubierta a dos aguas organiza el conjunto, mientras la viga de cumbrera y los tirantes expuestos articulan sección, estructura y atmósfera. Este entramado estructural se mantiene continuo y libre, permitiendo que las divisiones interiores se dispongan sin interrumpir la lectura unitaria de la techumbre. La madera, trabajada en distintas texturas, recorre el proyecto y refuerza una condición de abrigo continua.

Hacia el sur, el volumen se sustrae mediante dos vacíos. Uno a nivel de acceso, que configura un espacio semicubierto, y otro elevado, que introduce luz y ventilación hacia los recintos más privados. Estos espacios intermedios extienden el habitar y establecen una relación más próxima con el suelo de la loma.

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