
La bodeguita del pájaro carpintero: un refugio en la lava y el bosque
En el camino Hueñivales, sector Blanco Sur, la huella de una corrida de lava milenaria modeló un suelo duro, fragmentado, donde con los siglos creció un bosque singular, lleno de rincones misteriosos y una atmósfera mística.
Allí, en un lugar donde persisten las huellas silenciosas de antiguos modos de vida, pero aún sin los hilos visibles del habitar moderno —sin luz, sin agua—, surgió la idea de levantar una pequeña bodega: un espacio mínimo para guardar herramientas y guarecerse del frío.
Durante el verano en que se levantaba la estructura de madera, una pareja de pájaros carpinteros visitó un día un árbol que se inclina sobre la obra en construcción. Su presencia fue un gesto leve, pero suficiente para darle nombre al lugar: La Bodeguita del Pájaro Carpintero.
Con el tiempo, lo que comenzó como un depósito fue creciendo poco a poco, hasta volverse un pequeño refugio: un cuarto, una cocina mínima y un baño. La construcción, camuflada entre los primeros árboles del bosque, se apoya sobre pilotes de madera, retomando la sabiduría vernácula de la zona y adaptándose al relieve irregular del terreno.
Hoy, la bodeguita se presenta como una arquitectura esencial y silenciosa, donde naturaleza y refugio se confunden.
Un gesto mínimo, levantado entre la lava, el bosque y la memoria de aquel encuentro con los pájaros que le dieron nombre.
